Una anomalía de 76 metros reabre el misterio del Arca de Noé junto al monte Ararat

Una expedición desarrollada en el este de Turquía asegura haber detectado estructuras anómalas bajo tierra cerca del monte Ararat, aunque no existen por el momento pruebas científicas que permitan identificar el lugar con la embarcación del relato bíblico.

La formación de Durupınar, una singular estructura geológica con apariencia de barco situada en la provincia turca de Ağrı, vuelve a estar en el centro de las investigaciones relacionadas con la búsqueda del Arca de Noé. Una campaña realizada durante 2026 habría detectado nuevas anomalías bajo el terreno mediante diferentes técnicas de exploración geofísica.

Los investigadores aseguran haber localizado mediante radar y otras técnicas una anomalía de aproximadamente 76 metros de longitud, además de señales que formarían ángulos próximos a los 90 grados. Durante los trabajos también se realizaron perforaciones de hasta 18 metros de profundidad y se recogieron cerca de un millar de muestras en diferentes puntos de la formación.

El equipo sostiene además que los análisis preliminares han encontrado concentraciones de carbono superiores a las registradas en los terrenos circundantes. Parte de las muestras recuperadas deberán someterse ahora a nuevos análisis para intentar determinar su composición y antigüedad.

Durupınar fue identificada desde el aire en 1959 y se encuentra al sur del monte Ararat. Su peculiar silueta ha alimentado durante décadas la hipótesis de que bajo el terreno podrían encontrarse restos de una gran embarcación relacionada con el relato bíblico del diluvio.

No hay pruebas científicas de que sea el Arca de Noé

Pese a las afirmaciones de los responsables de las nuevas investigaciones, el hallazgo de anomalías en el subsuelo no demuestra que se haya descubierto el Arca de Noé. La interpretación predominante entre los geólogos que han estudiado anteriormente Durupınar es que se trata de una formación de origen natural.

Investigaciones geológicas realizadas durante décadas han atribuido su característica forma a procesos naturales relacionados con las características de las rocas, la erosión y los movimientos del terreno. Incluso algunos investigadores que inicialmente defendieron la hipótesis de una embarcación acabaron considerando naturales varias de las estructuras y materiales encontrados.

Las nuevas muestras deberán aportar ahora información más sólida. Según el calendario anunciado por los responsables de la investigación, los primeros resultados de laboratorio se esperan durante el invierno de 2026-2027, mientras que un estudio científico formal está previsto para 2027.

Hasta entonces, las anomalías descubiertas mantienen abierto el interés por Durupınar, pero no permiten afirmar que los arqueólogos hayan encontrado el Arca de Noé.

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